En la frontera entre León y Galicia no es posible encontrar una comarca más singular y diferente. Un lugar de indiscutible belleza salvaje, así como de pequeños núcleos rurales perdidos entre las montañas donde todavía se conserva una forma de vida tradicional con un alto interés histórico. Lugares donde todavía subsisten las pallozas centenarias (Piornedo, Balouta,...) hechas con piedra, madera y paja, en las cuales personas, animales y enseres convivían bajo el mismo techo permitiendo sobrevivir sin salir a nevadas de meses.

Sus mayores alturas son los picos Cuiña (1978 m), Mustallar (1935 m), Cuerno Maldito (1830 m), Miravalles (1969 m). La majestuosidad de su visión les dejarán sin palabras.